Lo único que persiste en tu campo de visión es el miedo y (el puente de) tu nariz. Y mientras creces, aprendes a no prestarle atención, pero dicen que sigue creciendo. Miedo del pasado y del dolor que le acompaña. El futuro llega muy rápido, y no tienes ningún plan. En una época en la que te deshaces de cosas que solías amar, hay cosas que se deben abandonar. Promete algo, y luego no lo cumplas. Empieza una buena racha y luego rómpela. Y cuando oscuridad se apodere de tu alma, Sigue adelante. Luego, antes de que te des cuenta, pierdes a gente cercana y te esfuerzas para tener que gestionarlo. Descubriste la capacidad que tienes para el amor y la tragedia, asumiendo que las cosas siempre cambian. Te has encontrado ya muchas veces con ese dolor, y ahora estás menos preocupada si no hay nada planeado. Durante aquella época oscura, aprendiste cuáles eran tus límites. Los años pasan y la confianza crece. Y empiezas a darte cuenta de que tus ojos se acostumbran a la oscuridad. Pero cuan...
Los gorriones son mis compañeros de trabajo estos días en los que estoy enfrascada en el trabajo final de máster. En el rincón donde trabajo tengo un ventanal que tiene un alféizar de un tamaño considerable. Desde que vivo aquí he pasado muchas horas en este rincón mirando hacia la ventana, aunque dé a una fachada y para ver el cielo tenga que moverme. Un gato asomado por la ventana mirando con interés qué ocurre en la calle, la vecina tendiendo la ropa en el balcón y los gorriones que alguna vez se han apoyado en el alféizar para descansar entre vuelos. Los vecinos de abajo tienen el cacharro del aire acondicionado fuera, al lado de la ventana de la cocina. Cuando me asomo, mi visión cenital me permite ver un cuenco con agua y otro con comida. Alguna vez he pillado a varios gorriones descansando ahí también. Uní conceptos: gorriones en el alféizar y comida encima del cacharro del aire , así que pensé en poner un bol con agua y trozos de pan en la ventana de donde trabajo para ve...
Me he dado cuenta de que cada verano me obsesiono con mi peso. Hace calor, voy más suelta, me noto y veo más el cuerpo. Error. Y si, además, le sumas que trabajo en casa, por lo que puedo levantarme cuando quiero y mirarme al espejo las veces suficientes como para que roce lo obsesivo, pues ya tienes ahí una combinación horrorosa. Siempre he sido una chica muy delgada, he estado siempre por debajo de lo que llaman “peso ideal” y mi talla era una S del Pull and Bear y una 36 de pantalón (a veces, incluso, una 34). Y aunque cuando estaba así tampoco me libré de los pensamientos nocivos acerca de mi cuerpo, ahora me veo en perspectiva y alucino con cómo podía entrar en según qué prendas. Pero, de unos años a ahora, mi cuerpo ha cambiado. Tengo casi 30 años y peso unos 10 kilos más que en aquella época. Mi peso ha ido oscilando, pero nunca he pasado de una 38 de pantalón. Ayer, sin ir más lejos, me puse a buscar en internet “cómo calcular tu porcentaje de grasa” y como primer resultado me ...
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