Blue monday

Hoy es el blue monday, se dice que es el día más triste del año, y yo lo estoy. Pero no por lo que esa suposición entiende que tenemos que estarlo, sino porque llevo desde el sábado preguntándome qué hago aquí. Aquí en Galicia, no en el mundo (que también, pero eso es otro tema).

El sábado por la tarde tuve una videollamada con una amiga de Valencia, una amiga con la que hablo más bien poco, pero que echo mucho de menos. Hablamos de muchas cosas, nos pusimos al día mientras caía la noche hasta que me quedé casi en la penumbra. Estuvimos hora y media. Colgamos y yo me fui a la ducha. Estaba bien, un poco triste porque estoy lejos, pero ya. Sin embargo, al terminar de ducharme, me puse a llorar y no podía parar. 

En ese momento todo se me desmoronó porque me di cuenta de lo mucho que echo de menos a mis amigos. 

Todas las razones que había ido recabando estos meses sobre por qué quiero estar aquí desaparecieron y dieron paso a la idea de volver a Valencia.

A mandar todo a la mierda porque me había entrado el miedo. 

Necesitaba (y aún lo necesito) saber que existía la posibilidad de volverme. Me entró un vértigo enorme y no dejé de llorar hasta pasadas unas horas. Cada vez que intentaba hablar del tema se me quebraba la voz. Hubiese cogido las maletas y me hubiese ido, dejando atrás el proyecto de una nueva vida en el norte.


[Sabía que si me ponía a escribir esto me iba a volver a poner a llorar porque me volverían las emociones… No me equivocaba].


He hecho algunas videollamadas, he hablado con amigos, pero lo de este sábado no me había pasado hasta ahora. Supongo que porque ella representa para mí lo más cercano que tengo a una mejor amiga.

Y eso, ay, amiga, hace que afloren viejas heridas.

Y es que echo muchísimo de menos tener una mejor amiga (o una amiga cercana, si el término “mejor amiga” es demasiado de cría), como en el instituto. Una amiga con la que hablar, quedar, que venga a casa a comer, que se quede a dormir… Que sea una habitual. Como en el instituto, pero ya adultas.

Pero además, también, llevo años fantaseando con tener un grupo de amigas en el que poder confiar. Veo en instagram lo bonito que es y no puedo sino compararme y pensar que no lo conseguiré nunca, que ese tren ya pasó, que no seré nunca merecedora de tal honor.

Seguiría hablando y desgranando más este tema, pero es que estaría aquí horas escribiendo y eso mejor lo dejo para otro momento.

No me encuentro mejor, pero al menos he vuelto a escribir en el blog.


blue monday los cojones

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